La fuerza de la existencia en sus diversas formas es lo que expone y propone César Vinueza Sánchez. Los contornos y las interioridades del ser en plena conjunción con la naturaleza, lo que sería lo mismo que transmutar: hombre-pacha mama.
Nuestro artista no modela una muestra desde la tradición o los
cánones de corte clásico. Sino, al contrario, concibe y proyecta una mirada
contemporánea de la búsqueda de la belleza delineada con el pincel. Para ello,
se interioriza en representaciones a ratos geométricas, a veces cósmicas, en
sí, de apreciación compleja, y por eso mismo, fortalecida en las variadas
interpretaciones que pudiera surgir del ojo espectador.
Es un sagrado acercamiento a códigos de inevitable trascendencia
telúrica, en donde las raíces del origen del universo se confunden con cierta
armonía de elementos verdes y azules, rojos y naranjas, esto es, desde una
frondosa aplicación policromática que enriquece el hechizo creativo. La
relación de pareja, el río que confluye ante el inevitable tránsito del tiempo,
la energía de las deidades ausentes, las imágenes concéntricas en plena
gravedad de las cosas, se entrelazan en una sola explosión de colores.
Es la piel y la memoria del pintor trasplantada en el lienzo, quien
no cesa en desentrañar su pasión artística, derivada en aquellos trazos
interminables de vida.
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